Monday, January 9, 2012

La vela orejera vikinga.

Foto que saqué en la misma tienda cuya cafetería estará cerrada hasta enero de 2112

Os presento a la vela orejera.

Según me tradujo Catta - que también estaba sorprendida - te lo pones en la oreja, le prendes fuego y te relajas. Además, pone que es tradicional. Así que tiene que ser verdad. Porque si pone tradicional es porque se lleva mucho tiempo haciendo, ¿estamos? Y si se lleva mucho tiempo haciendo, es porque funciona, ¿no? Pues eso. Y yo sin enterarme.   

Y os digo una cosa: no me cuesta nada creerme que esta sea una costumbre cuyos orígenes se pierden en las insondables páginas del tiempo. Además, aunque no lo pusiera en ningún sitio, yo estoy convencido de que es algo local. Finés. Escandinavo, si me apuras. 
Más que nada porque me lo imagino sin problemas. Me imagino esos vikingos, hace cientos de años, usándolo para purgar tensiones. Lo veo, en serio, como si estuviera allí pispo: ese coloso nórdico, hombre rudo, alto, robusto, ataviado con un abrigo de piel de oso cazado con sus propias manos, que vuelve a casa después de ocho meses navegando entre la niebla, la lluvia y el frío cortante. Regresa tras haber peleado con tribus, con pueblos, con ciudades. Con reinos enteros con tal de traer pan a casa. Magullado, herido, tan quebrado como el hacha que perdió en el último asalto. Ese guerrero que entra a su choza, abraza y besa a su querida y le dice, cielo - porque, visto lo visto, seguro que en lo doméstico eran muy gentiles - me siento tan agotado, rendido, agarrotado. Tanto estrés acumulado, tanto no parar de orilla a mar, no consigo dejarlo atrás. Todavía noto el suelo mecerse bajo mis pies, como si el Báltico castigara todavía mi alma pecadora. Estoy exhausto. Y tengo cargado el gemelo izquierdo. ¿Qué hacer, amor?, qué tormento!...". Y esa señora, vikinga de pura cepa, que se ha tragado esos mismos meses sola en casa con siete churumbeles igual de brutos que su padre y que está que se sube por las paredes, con unas ganas locas de tomarse unos días para irse a la cabaña con las amigas, de sauna y cotilleo, y la choza la cuidas tú, majo, que hasta el moño me tienes tanto viaje y tanta murga; esa mujer, digo, que se serena y le contesta a su hombre que esté tranquilo, túmbate aquí, mi amor, así, de lado, y ahora te ponemos la velita en la oreja y yo te la sujeto. No! La vela, pillo, que eres un pillo, la vela es lo que sujeto. Y con la otra mano toco el arpa. Pling pling.
Y ese marido, echado sobre el lecho conyugal durante un rato largo con un canuto encendido metido en la oreja, con los ojos cerrados, relajado, que da las gracias a Odín y a sus primos por permitirle disfrutar de esos momentos de gloria y serenidad cuasi divina. 


Y qué queréis que os diga. Al final no la compré. Qué sabrá un español, me dije, de tradiciones vikingas.  

4 lobitos tiene la loba:

Anita Patata Frita said...

Claro claro... esto es la escusa más vieja de muerte de vikingo que se conoce,
"mariiii qué le ha pasado a pepe que dice mi juan que ya no sale a la mar"
"nada mujer, que estabamos relajándonos con la vela orejera y de un descuido no se ni como se prendió fuego y murió"
"pobrecita y ahora tu sola que haces"
"rascarme el arpa, que diga tocar, tocar el arpa"...

En Bones fijo que hay algún caso de huesos encontrados de un vikingo por muerte orejera... fijo!

Pd.- Pero dónde pijo vives están fatal... ¬¬

Hellsinking said...

Anita: si yo te contara... Si eso es lo que hacen para relajarse, imagínate lo que harán cuando quieren emociones fuertes... ;)

Tenderete said...

Hay que vel-la para creel-la.
Eso es un plan orquestado por el KGB para incrementar la mortandad y volver a invadir el país. Seguro.

Hellsinking said...

Puestecico: lo del KGB suena a plan a muy largo plazo pero, oye, nunca se sabe...