Wednesday, January 4, 2012

Viva er vino

Así a lo tonto llevo con este blog desde noviembre de 2007. Antes tenía otro pero la persona que se encargaba de gestionar el dominio web dejo de encargarse y se llevó por delante mi página - no me cago abiertamente en su puta estampa porque es el hermano de un amigo, que si no lo iba a poner bonito e iba, de paso, a buscarme la ruina con mis padres, qué falta te hacen los tacos en un texto tan bonito, etc. Sigamos.


En estos años he escrito un poco de todo: acerca de los nórdicos, acerca de lo que se me pasa por la cabeza, muchas historias relacionadas con Faro. Incluso me he esforzado por poner fotos y hacer la lectura más llevadera - los que me seguís desde 2006 sabéis que lo mío son textos de cuatro páginas a pelo - intentando así que mis amigos y familiares se animen a seguir mis aventuras.


Sin embargo, peco de falta de consistencia. O sea, que no escribo lo suficientemente a menudo, dicen, para que este blog tenga más visitas y yo más seguidores. Lo que olvidan - o no saben - los que dicen eso, es que a mí no me interesa que este blog sea especialmente popular o añadir cifras a mi lista de lectores. Sólo quiero que me sigan mis amigos, familia y, quizá, conocidos. Esto es, gente a quien le pueda interesar mi vida que, por otra parte, es bastante anodina. Y a quien me encuentre por el camino y decida repetir pues será más que bienvenido: me hace muchísima ilusión ver un nuevo nombre en comentarios, leer un consejo, un simple saludo o una muestra de complicidad respecto a alguna batallita contada. Faltaría más. Pero en general no soy propenso a darle publicidad a este espacio ni participo en foros con tal fin. Sé que hay amigos que me tienen en su lista de páginas recomendadas en sus propios blogs, y se lo agradezco, pero no me enfadaría nunca con ellos si hicieran el gesto inverso de borrarme. No pasa na'.
También hay quien dice que mi blog no triunfa porque el secreto es publicar más de tres veces al día y entradas más cortas. Adónde vas con textos de dos páginas, chaval, que no te enteras. A esos, con cariño, les invito a que no vuelvan por aquí, ni ellos ni sus tres mil seguidores de Twitter - o sea, guau - con los que se pasan el día compartiendo obviedades o - peor aun - repitiendo lo que dicen otros. También les aconsejo que revisen cuál es su capacidad de atención - trescientos caracteres es agotador, más ya es un esfuerzo titánico - y se metan, de paso, sus blogs con cuarenta entradas diarias más anodinas incluso que lo que yo cuento, por donde les quepa. En resumidas cuentas, y como diría el Chapulín Colorado: ¡síganme los buenos!


Dicho lo cual, sí tengo Sitemeter y echo un vistazo a los datos que me aportan el Google Reader y Analytics. Por curiosidad, morbo y, en muchas ocasiones, ganas de hacer cualquier cosa menos el trabajo por el que me pagan. Y porque, como decía, no le doy la espalda a nadie que quiera pasarse y hacer que la loba tenga un lobito más - la pobre - porque es cierto que cuantos más somos, mejor lo pasamos. Pero no me quitan el sueño dos lectores más que dos menos. Me lo quitarían dos mil más porque en cuatro años he publicado cosas íntimas sabiendo que, "total, no lo lee nadie".


Con esos datos del Sitemeter en la mano puedo aseguraros que mi media de visitas es muy bajita, con muy poca variación independientemente de lo a menudo que escriba. Tendría que haber algo atractivo y duradero en el tiempo para que la cifra creciera. Por ejemplo, pues no sé, un estilo narrativo maravilloso capaz de transportaros a los bosques escandinavos mecidos por mis palabras. Por decir. Pero no es el caso. Y aunque lo fuera, no sé si la gente se fideliza a una web tan irregular en su frecuencia de publicación, con temas cambiantes y un perro de protagonista. Por eso considero que este es, simplemente, un espacio donde me lo paso pipa dándole a la tecla y poco más. No tengo Twitter o Facebook asociado ni pretendo hacerme famoso en el mundo 2.0. Si algún día me apetece llegar a esa meta o vivir de escribir - nunca se sabe - me organizaré de manera diferente que para eso tengo toda la sabiduría acumulada de un Señor Licenciado en Publicidad y RR. PP. - Ana y Rafa, dejad de reíros, joder - y tengo suficiente imaginación para montármelo por mi cuenta. Y allí sí espero darle un uso provechoso a Twitter y a todas esas otras herramientas que sirven para promocionar negocios como para compartir cosas interesantes. Y que cada cual elija lo que quiere leer con su primer café del día.


Por eso, por todo esto que os he contado hasta aquí, hace unos días casi me atraganto con una Heineken. Estaba sentado delante del ordenador, trasteando. Fue el día 26. Aprovechando que estábamos en casa de los padres de Catta me acerqué al ordenador. Un par de correos por contestar, Facebook, prensa. Me asomé por aquí a ver si alguien había comentado las fotillos perruno-navideñas. Acto seguido, cliqué en el medidor de visitas y...




Wow. Eres el efecto navideño o es que te alegras de verme?


Doscientas visitas en un día. Demasiado pocas para surgir de un rebote - es decir, que alguien me haya dado bombo en redes sociales o similares sin yo enterarme - pero demasiadas para ser considerado un día normal. Y el día de Navidad, ni más ni menos. Yo que pensaba que habría menos visitas porque la gente pasa del ordenador, de la tableta o del móvil. 

En ese momento me acordé de mi amigo Juan Llaneza, el asturiano en la maleza, que me comentó una vez que los posts que ha escrito acerca de Santa Claus le dan un huevo de visitas a partir de noviembre, año tras año, sin falta. Vivir en Finlandia, Papa Noel, lo pillas, chaval. Lo pillo, claro. Entonces me pregunté: ¿tendré yo algo así? No recuerdo haber escrito un texto navideño de semejante calibre como para pegar ese pico. 
Y caí en la cuenta. La clave no era que hubiera un texto navideño con renos voladores y toda la parafernalia. No. La solución pasaba por ser un día especial para mis posibles lectores. 

Me explico y voy cerrando el chiringuito: siempre me ha hecho gracia que las estadísticas de este blog demuestran que la inmensa mayoría de gente que llega hasta aquí lo hace por accidente, por culpa de - o gracias a - una entrada publicada en agosto de 2008, nada más volver de una escapada de cuatro días en Estonia. O sea, gente que ha sido torpe a la hora de comer o de cenar y que de repente se ve en un apuro, se mete en Google y teclea: "Cómo quitar una mancha de vino tinto". Entran, se ciscan en mis muertos por no ser lo que buscaban, y se van. Los que más, se quedan unos 2 segundos. 

Así que rojo y en botella. Las cenas y comidas familiares - o con amigos - donde hay vino de por medio se multiplican por mil en Navidad. De allí que yo tenga derecho a mis horas de fama internacional. Cuanto más patosos seáis en la mesa, más opciones tenéis de llegar a este blog. 


Tanta literatura para acabar rodeado de lectores estresados, borrachos y torpes. 
Me encanta.


En fin, cada cual tiene sus éxitos personales. Uno de los míos, sin duda, es conseguir que la gente mezcle sal, azucar, limón y detergente para quitar unas miserables manchas de tintorro de sus prendas blancas. Cada cual se divierte como quiere. Yo, escribiendo.

10 lobitos tiene la loba:

Anonymous said...

Pues así a lo tonto te has cascado uno de tus mejores posts de la era tecnológica (al menos de tu blog). Y no, no me estaba riendo, aunque las cuatro copas de vino que llevo seguro que ayudan.

Por cierto, no tengo Facebook, y odio el Twitter y ese rollo que desprende 'porqueyolovalguismo'.

Sigue así, tendrás al menos dos lectores asegurados: una no es alta y el otro no tiene pelo.

A más ver,

Rafa

Anonymous said...

Me gusta tu blog, a veces laaargooo y sin fotos, así, así me gusta. Me recuerda un poco los meses que viví en Turku... Mejor que no seas tan popular....

Anita Patata Frita said...

A la no alta le encanta este blog, yo si tengo tw y fb y soy adicta a contar mis miserias .... Espero sepáis perdonarme al menos nunca me mancho de vino... ¿Alguna solución para las manchas de cerveza? :P

Anonymous said...

Lo siento Anita, yo no pienso perdonarte. Eso sí, para todo lo demás puedes contar conmigo ;)

Anonymous said...

Por cierto, soy Rafa, que se me ha olvidado firmar el comentario anterior.

Con Dios,

Rafa

Anonymous said...

Hola,
Nunca he comentado así que hoy va a ser el primer día. Yo soy una de esas personas que te encontraron por el camino ;) y bueno, me gustó lo que vi, las fotos, los paisajes, la forma de contar las cosas. Probablemente me recuerde a mi época en Turku y por eso me guste.

Eso es todo, me ha parecido una buena oportunidad para decir "Hola". Te seguiré leyendo.

Saludos,
H

Hellsinking said...

A mis queridos anónimos: Gracias por comentar y viva Turku! En esa ciudad le pedí matrimonio a mi chica el día de Reyes del año pasado. Buenos recuerdos para mí también! Un abrazo a los dos y volved cuando queráis - al blog y a Turku ;)

Rafa: yo tengo Facebook personal - bastante pasivo - pero Twitter lo reservo para cuando quiera o pueda darle un uso oportuno. Mi blog por el momento está mu bien, estamos en familia :)

Anita: tu blog puede gustar más o menos - yo lo leo! - pero cuentas cosas, tienes estilo, te lo curras mucho. Tu Facebook es un buen reflejo y supongo que tu Twitter también. Es decir, que a ti no hace falta perdonarte porque no hay pecado cometido! :)

Hellsinking said...

Anita: joé, me olvido lo más importante, el truco para las manchas de cerveza: en cuanto caiga el liquido sobre la prenda llévatela a los labios y trata de absorber cuanta más birra mejor fuera del tejido. No ayuda a quitar la mancha minimiza la perdida de cerveza.

Xantal said...

Hola, te conocí a través de mi hija y me gustó tanto tu manera de escribir, de compartir la vida con Faro, de tu visión del pais, que me hice adicta a tu blog. Siempre que tengo tiempo, miro si has actualizado y lo comento con ella (Enkeli), nos hemos reido en muchas ocasiones comentando tus escritos. Felicidades, no dejes nunca de hacerlo. Desde Barcelona y Helsinki tienes unas fieles seguidoras.

Hellsinking said...

Xantal: Gracias! Me lo paso bien escribiendo y me alegro mucho de que te lo pases bien leyendo! Un beso desde Suecia!