Wednesday, November 28, 2007

Poker of Stefans

Hola gentes del mundo,

Lamento tanto silencio, los últimos días han sido (y, qué carallo, están siendo) de trabajo, tensión y poco tiempo libre. Y los ratos de ocio de los que he dispuesto o dispongo los he gastado fuera de casa, de cena por el mundo: cena de gala el viernes pasado, cena española, cena de cumpleaños, cena fuera, cena de tapas, cena en la sauna, la leche, piso el piso (que bonito) sólo para dormir.

Escribo un poquito hoy para que veáis que sigo vivo y que no me vayáis a declarar por desaparecido y/o muerto y os empecéis a pegar por mi asombrosa herencia. Huelga decir que el "asombro" puede ser por exceso o por carencia.

Últimamente, entre tanta cena y vida social, se ha dado varias veces la misma situación, curiosa donde las haya: Stefan Gustafsson, Stefan Sippel, Stefan Ashler y Stefan Carrizo charlando juntos en el bar de la asociación de estudiantes. Cuatro mendas con el mismo nombre en dos metros cuadrados. Dos fineses, un alemán y un tipo con doble nacionalidad española y francesa. Todos tan felices y bromeando jo qué cosas, cuatro Stefanes o Stefans o cómo se dirá, qué casualidad, enfín, jajaja, yo es que me mondo... enfin... eso... me mondo mucho... ajem... (silencio incómodo todos mirando a un sitio diferente hasta que alguien saca un tema de conversación nuevo).

He conocido tocayos franceses en más de una, dos o tres ocasiones. El nombre Stefan o, escrito en versión gala, Stéphane (y por Dios no me sean paletos leyéndolo como Estepane) es algo normal por esas tierras de buen vino y mejor queso (o al revés, o ambos). No tanto como Julien o Jean o Vincent pero leches, no te hacen repetirlo mirándote con cara rara. En España tenemos Esteban que vale, bien, será equivalente del mismo modo que lo es Stephen a Steve pero no me suena igual ni me gusta ni nada de nada. De hecho, tampoco me he cruzado con muchos tipos con ese nombre. Y Stefan o Estefan aún menos.

Por eso me hace ilusión estar rodeado por tocayos, totalmente desorientado oyendo mi nombre cada minuto y medio. Pero es que si me pongo aun más puntilloso (si es que la palabra puntilloso viene a cuento aquí cosa que no tengo clara) y aceptamos todos los derivados, István (mi antiguo compañero de piso) también se llama Stefan dado que es su equivalente en Húngaro. Y mi compañero de oficina francés se llama Steve (sí, mosquea mucho que siendo francés lo llamarán Steve pero si os digo que el apellido es Colling y os juro que es francés de pura cepa, ahi sí que flipáis. Pero es un tío de putísima madre así que chitón!). Stefan en estas tierras es común, habitual, normal. Y en otros países aparentemente también. Y quizá vosotros penséis que estoy decepcionado, que ya no soy especial como lo era en España. Error.

Primero porque en mi DNI sigo siendo Esteban por lo que en todos los papeles oficiales (que no son pocos) soy un Esteban. Eso hace que siga teniendo que deletrear mi nombre a cada pequeño ser humano que me lo pide para papeles, formularios y demás. En Finlandia les cuesta igual asimilar "Esteban" que cuesta en España asimilar "Stéphane". Segundo, y relacionado con mi última frase para que veáis que sigo un orden lógico, porque ya estaba un poco quemado por tener que andar a vueltas en España con el "cursillo sobre la marcha de cómo deletrear mi nombre". Que si lleva "E" al principio o no, que si "ph" en medio o "f" y luego los graciosos que innovan y me enchufan una "h" detrás de la "t", dos "n", acentos al azar y demás. Mario empleó más de ocho intentos antes de acertar cómo escribirlo. Y ya me conocía bien el muy lechón, no os creáis que fue el primer día que nos vimos en plan dame tú número anda que no lo tengo y me has caído sorprendentemente bien a la primera.

El tema de vivir en un país donde mi nombre sea algo común pues mira, ayuda. Reconforta bastante presentarte a alguien y que se quede con tu nombre y cara a la primera. Eso aunque tú no seas capaz de acordarte de su cara o nombre diez minutos después, esa es otra historia.

Dicho sea de paso que al presentarte a alguien en Finlandia siempre se da la mano. Para muchachos y muchachas. Me parece genial. Te evitas ese momento de incomodidad, el llamado momento vaquero: tu cuerpo echado hacia adelante para repartir besos por doquier pero la mano derecha lista para desenfundar en caso de fracaso en la aproximación. Especialmente incómodo para hombres es ese momento en que tú y la chica os quedáis semi estáticos y ella te mira como diciendo, qué, imbecil, me das la mano, me besas la mejilla, me besas los pies, qué hacemos, nos quedamos así toda la noche bailando como epilépticos?

Ya se me ha ido la pelota a más de una página. Conclusión, lo que quería decir, básicamente, es que estoy muy liado y que en los últimos días me he encontrado con varios tocayos a la vez y que me ha hecho ilusión. Mi nombre es Stefan y no Esteban aunque lo ponga en mi DNI. Eso es todo. Cuando quiero puedo ser conciso, brever y rápido. Cuando quiero.

Anecdota final, decir que Stefan Gustafsson es conocido más comúnmente como Stefan Åland dado que viene de esas islas, situadas entre Suecia y Finlandia y bajo bandera de ésta última hermosa nación, las islas Åland. Gente muy orgullosa de su tierra y con un estatus propio de autonomía: fineses, sí, pero a su aire. Esa letra, la "å", se pronuncia como una "o". Por lo tanto, yo siempre entendí que ese chaval era "Stefan Oland" y, automáticamente, lo convertí en "Stefan Holland". Un día estando en una de esas fiestas, tras varias rondas brindando juntos, le dije: "look man, I have to tell you, you don't look Dutch at all"... interesante.

Un abrazo, os invito a que os paséis por Saint-Étienne y les preguntéis por su gentilicio,

Stefan

(nos ha jodío, no voy a firmar con otro nombre precisamente hoy, no?)

Monday, November 12, 2007

Tercer aviso

Hola amigos!

Abres los ojillos y, como eres una persona alegre y positiva, te dices: "qué requetebien, lunes y son menos de las siete de la mañana, la de cosas que puedo hacer hasta tener que, irremediablemente, caer en el vacío ocupacional del fin de semana. Qué ganas de empezar." Y luego te estiras, una flexiones y abdominales y te das una ducha cantando algo ligerito y ameno. Luego un desayuno copioso y listo para emprender una nueva semana llena de aventuras!
No.

Lunes.

(Eso era el saludo). Abres como buenamente puedes los ojos y revientas el móvil contra la pared más cercana deseando que deje de sonar de una maldita vez. Te arrastras fuera de la cama, despacio, como a cámara lenta, mientras las sábanas se te enredan en las piernas como diciendo anda y no seas tonto que todavía ni ha salido el sol. Pero claro, qué sol? Si aquí ya es de noche casi ininterrumpidamente. Te rascas las... orejas, y te metes en la ducha. No consigues templar el agua. O muy fría o muy caliente. Te metes en las primeras prendas que encuentras, probablemente en el suelo, y te comes un resto de tostada de ayer por la noche porque el desayuno es la comida más importante del día. Que digo yo, si fuese la más importante, no la podrían haber programado para un poco después? Porque yo estaré despierto pero mi estómago está dormido. O quizá no. Hummm. Vas al baño. Tiras de la cadena y justo después, sales de casa, probablemente olvidándote algo importante encima de la mesa, puedan ser llaves, móvil, cartera o incluso peor por estas fechas: pañuelos.


La verdad es que ni lo uno ni lo otro. No soy un entusiasta de los lunes. De hecho, son mi día menos favorito. No digo que los odio porque, no sé, tampoco me han hecho nada. Pero pese a todo, intento controlar el desánimo de tener que empezar la semana. Evito arrastrar los pies. Mejor forzar una sonrisa, no?

Esta mañana, al abrir los ojillos, Catta me dice: "por lo que se oye, tiene que hacer un tiempo precioso". Su voz rebosa ironía como rebosaría, al estilo Logroño, un plato de deliciosas alitas de pollo de Dani y Luna. Ni me molesto en verificar que el tiempo es un asco. Ella se mete en la ducha y yo, en un alarde de vaya usted a saber qué porque yo todavía no me lo explico, me levanto, voy al salón y me pongo a preparar un generoso desayuno para ambos. Tostadas, leche, mantequilla, kellogs, colacao y hasta resto de tortilla española de ayer. (Pausa para que mi madre deje de hacer la ola celebrando que su hijo, después de 23 años, por fin se preocupa por el desayuno. Bien.) Y en eso que me giro, miro por la ventana y qué bodito qué herposo, qué mágico momento el ver que está nevando! Se aprecia claramente que hace viento y se intuye que cuando salga el sol los copos se convertirán en gotas, crearán barrillo con la poca nieve ya caída, será todo el doble de resbaladizo y a tomar por culo la magia pero, eh, por el momento, es nieve y todo es precioso y bucólico. Sí, bucólico pese a vivir en el centro de Helsinki porque acabo de decidir que la nieve es bucólica. Y punto en boca. Le pego un dulce grito a Cat (que es como pegar una voz pero con "cariño" al principio o al final de la frase) para que venga a ver tan bucólico efecto (sí, insisto, y qué?). Ella se entusiasma por ambas cosas: la nieve y el desayuno. Acto seguido empezamos a charlar, me doy una ducha y hacemos planes para la tarde y, ay, qué chuli, hasta tendremos un buen lunes y todo.

Y aquí estoy. En la oficina currando (estoy en mi "pausa de la comida") ya como fijo en FogScreen. Al final, al menos en el aspecto laboral, tengo un día sumamente ajetreado. La fiebre de la semana pasada me dejo sin contestar varios correos, más llamadas, más charlas con colegas, más más más... Menos mal que ya queda menos para acabar.

El tiempo al final se estropeó. "Salió el sol" (es decir que algo de una tenue claridad bañó la ciudad derritiendo los copos y transformándolos en gotas que, mezcladas con la nieve ya caída, han creado un barrillo haciendo todo el doble de resbaladizo y a tomar por culo el bucolismo. Pero yo me quedo con lo siguiente: es la tercera vez que cae nieve en Helsinki este otoño. Así que ahora vamos en serio. Puede que volvamos a subir a más de seis o siete grados pero, por si acaso, yo ya no cuento mucho con eso. Ahora ya paso a vestirme y pensar como si al día siguiente fuésemos a estar a menos cinco o peor. Ahora paso a actuar como si por la tarde fuese a caer la mayor nevada del año, just in case. Ya van tres avisos. Ya estamos en Noviembre. Ya empieza la temporada invierno-muy invierno en el Corte Inglés.

Sólo me queda esperar que la nieve cuaje. Primero, porque al cuajar la nieve al menos sabes que tienes papeletas para resbalar, caer, abrirte la cabeza contra el bordillo desperdigando masa encefálica metros a la redonda y morir allí, de improvisto, por un patinazo tonto. Le puede pasar a cualquiera. Si la nieve ha cuajado y te caes al menos lo haces sabiendo que la culpa es tuya. Debiste preverlo. Te has abierto la cabeza desperdigando masa encefálica metros a la redonda por tonto del culo. Si la nieve, como es el caso ahora, no ha cuajado y no hay nada blanquecino a tu alrededor, tu instinto de ser humano (suena a paradoja) no te avisa que el suelo pueda resbalar y si te caes, pues hombre, siempre puedes culpar a entes externos o, como buen español, cagarte en la mujer ejerciendo la profesión más antigua del mundo. Pero prefiero pisar sobre nieve helada y resbaladiza que pisar sobre algo que no debería resbalar y, oh, sorpresa. Segundo, porque al cuajar la nieve todo esta blanco y parece que tengamos realmente el doble de luz. Se nota mucho, en serio, palabrita del niño Jesús. Tercero, porque es mucho más molón tener nieve... Qué le voy a hacer, sigo siendo un crío.

Que tengáis una buena semana, nos vemos por aquí.

Thursday, November 8, 2007

Los hay en todas partes

Hola gente,

El país se despierta conmocionado por los sucesos de ayer. Un tipo de 18 años más rayado que la mozzarella se lió a tiros en una escuela al norte de Helsinki causando varios muertos y heridos. Me ha resultado tremendamente chocante que eso pudiera suceder aquí, un país tranquilete en el que yo personalmente no he sufrido ningún ataque o intento de robo ni nada parecido.

Pero claro, pensándolo más fríamente, me viene a la cabeza la exquisita frase que Miguel Ángel le dedicó a otro amigo en común una tarde de hace cinco, seis o siete años (la leche cómo pasa el tiempo). Dicha cita, "gilipollas los hay en todas partes" ha de ser modificada para la ocasión dado que creerte Dios y selector natural de la raza humana y liarte a tiros no es de gilipollas, es de hijo de puta, enfermo o vete tú a ponerle mejores calificativos.

Llevando un año y pico en Finlandia (qué complicada resulta la "ñ" en el teclado de Cat) he visto a gente irse a comer dejándose el portatil en la mesa y tan felices como perdices, dejar todos las chaquetas a la entrada de la uni e incluso bolsos y tan contentos como un bote de mentos, ropa con móviles por allí esparcidos al ir a la sauna y tan alegres como... como... basta. La cuestión, la gente aquí es honrada. Pero claro, seamos realistas, pese a ello, hay delitos.

A Catta le robaron la bici (verde con flores heredada de Zarita) a principios de mayo. Forzaron el candado y lo dejaron allí, colgando, como para chinchar. Huelga decir que como me cruce algún día con dicha bici (tiene una marca inconfundible en el manillar a la derecha) le voy a abrir la cabeza a quien la monte con el candado, para que se vaya a chinchar a su parientes más cercanos. También sé de casos de bolsos robados, cámaras, e incluso una Erasmus española que en su primer día en Finlandia se olvidó su ordenador Mac en el autobús y nunca lo recuperó. Bueno, casi diría, lógicamente, nunca lo recuperó. La chavala estudia informática y ese ordenador está valorado en no poco. Y una cosa es que aquí la gente sea honrada y otra tentar a la suerte.
Yo mismo ya he devuelto una cartera y un Ipod. Podía habérmelos metido en el bolsillo, nadie se habría dado cuenta pero, primero, ni soy de esos y segundo, si aquí la gente confía y fía, cojones, no seas tan perro de abusar del sistema.
Valga el ejemplo del tranvía. Para subir a metro y tranvía no hace falta pagar en ventanilla. El sistema está hecho de modo que se presupone que has pagado. Nadie te dirá nada si entras y te sientas y te quedas más ancho que largo. Las tarifas son tal que, para la mayoría de la gente que reside permanentemente en la capital, como yo, pagas 40 euros al mes y te olvidas de todo. No tienes que usar el bono más que en autobuses donde se entra por la puerta del conductor exclusivamente. Si te metes en el metro o tranvía y no pagas, se presupone que es porque tienes esa tarifa. La gente se fía. Ahora bien, la sanción en un sistema que confía si tú abusas de dicho buen rollo es de 80euros más la vergüenza de que te enchufen la multa en público. Cada equis tiempo suben revisores por todas las puertas y de allí no sale ni Perico hasta que hayan verificado todos y cada uno de los billetes. Una cosa es fiarse, la otra pensar idílicamente que todo el mundo va a pager. Eso, ni en los Mundos de Yupi.

Me pregunto que pasaría en Alicante si pusieran ese sistema de pago en el transporte público. Me pregunto cuánta gente viaja sin pagar en Helsinki. Me pregunto cuánta gente viaja sin pagar en Alicante. Sea cuales sean las respuestas, prefiero el sistema finés pero estoy seguro que "pierden" dinero: Erasmus, borrachos y demás calaña (sí sí, incluyo Erasmus en la sección calaña) más de una vez se "olvidan" de pagar.

En Finlandia, si no me equivoco, las principales causas de mortalidad son el alcohol y el suicidio. Y ayer un tío se lió a tiros en el insti porque "sólo deben dominar los más fuertes". Y el tío colgó videos en You Tube con antelación y todo y aquí nadie hizo nada, venga, ale, fiesta pal cuerpo, que no que no que los vídeos son de mentirijillas.

Pero, sin embargo, ni con eso me quito yo de la cabeza lo bien que vivo aquí. Accidentes, crímenes, discriminados y muy jodidos del coco los hay en cualquier rincón del mundo. Pero sigo pensando que por estos lares el frío congela, no las malas ideas, pero sí las ganas de armar bronca.

Por último, el chaval de ayer no tuvo ni la decencia de volarse la cabeza en condiciones. Mejor. Ojalá sobreviva para ser consciente de lo que ha hecho o, incluso mejor, ojalá sobreviva y... anda, lo dejo que no quiero asustar. Escribir cabreado bajo efecto de drogas no es bueno.

Estoy con fiebre, escribo desde casa. Espero recuperarme prontito. Siguiendo sabios consejos paternos, tras una semana colgados, paso a retirar mis datos de contacto de mi primer post. Quien los quiera que me los pida por mail.

Un abrazo a todos (pero desde lejos que estoy malito)

Friday, November 2, 2007

El Retonno y La Mudanza

Caballeros, Caballeras, Caballos,

Hete aquí que, cansado de mi propio silencio (porque cuando no escribo las voces en mi cabeza rebotan sin cesar dentro de mí buscando una salida y, osea jo, ya os digo yo que cinco meses de voces en la cabeza rebotando dentro de uno mismo son muchos meses), me he inventado este pequeño rincón donde poder contar mis peripecias por tierras finesas. En efecto, para aquellos que por alguno motivo no estuvierais al corriente, un servidor se ha quedado en Escandinavia y no precisamente de turismo. Pero tranquilos, ya contaré con detalles mis últimos meses en los próximos capítulos.

Espero escribir regularmente (regularmente: 1. adv. m. Comúnmente, ordinariamente, naturalmente o conforme reglas. 2. adv. m. En condiciones medias o inferiores a la media. 3. Cuando a mí me salga de las narices) o incluso bien.

La primicia primiciosa de hoy es que me mudo. Ya no soy un estudiante, ya no viviré en pisos de estudiantes. Y ya no soy soltero, llevo más de nueve meses con Catarina (me sé de un par de vosotros que la conocéis en persona) y todo nos va más que bien. Ahora soy un joven trabajador serio y formal (o algo así) que quiere irse a vivir con su adorable novia y, puestos a querer, por qué no hacerlo? Catta y yo nos vamos a vivir bien juntitos a otra parte de Helsinki, cerquita de donde ya estábamos. Van a ser cuarenta metros cuadrados de achuchones y buenas vibraciones. Pequeño? Yo para la edad que tengo, el sueldo que gano, dónde está el piso... no pido más. La felicidad no se mide en metros cuadrados y, basado en experiencias pasadas, la comodidad tampoco.



Mis nuevos datos de contacto quedan tal que:

Móvil Español: +34 657 75 XX XX
Móvil Finés: +358 40 558 XXXX
Móvil Finés Emergencias: +358 44 936 XXXX
(El número llamado "Emergencias" se llama "Emergencias" por algo. Si fuese el móvil de todos los días o el móvil del cachondeo se llamaría "móvil de todos los días" o "del cachondeo". Si os vais a copiar ese número, usadlo sólo para casos urgentes. La razón por el que lo tengo es que trabajo muchas horas al día con el teléfono y a veces cuesta localizarme).

Dirección Postal:
Backasgatan XXX XX
00550 Helsingfors
Finland

Si os hace ilusión poner la calle en finés en vez de en sueco:
Dirección Postal:
Mäkelänkatu XXX XX
00550 Helsinki
Suomi/Finland/Finlandia/Muy P'arriba

Para ver la localización del piso (esto va más para Paúl, Mike o Laura que ya conocéis la ciudad), seguid el enlace: http://kartat.eniro.fi/ y justo debajo de "Osoite" (que significa "piso de Stefan y Cat" en finés, interesante lengua donde las haya) pegad la dirección ("Mäkelänkatu 25").

En lo referente a este blog, decir que intentaré a escribir más a menudo y con textos más cortos que en mi anterior espacio (definitivamente echado abajo por vaya usted a saber qué misterios). También es probable que publique de nuevo esos textos dado que me toca soberanamente las pelotas que desaparezcan de este lindo espacio que es el interné.

Y, como dato final, he añadido a este espacio la posibilidad de, con sólo un click, escribir en hindi. Por ejemplo: हे इन्स्तालादो एल एडिटर दे तेक्स्तोस एन हिन्दी पोर्कुए सोय उन पेदजो दे gañán. Qué bueno, lo único que no me traduce es la palabra "gañan". Los que queráis saber qué pone buscaros la vida, no voy a daroslo todo mascadito.

Un abrazo y deseadme suerte, hoy toca mover cama, estanterías, escritorio...

Os quiero!



Pd. Errores de tildes o puntuación pueden ser fallos humanos pero, ojito, también pueden deberse a que los teclados aquí no tienen la letra patria, que las tildes están en otros lugares ocultos y, lo del signo de interrogación y exclamación a principio de frase ya es que ni me lo planteo...