Por estos lares también hay botellones. La reacción de la gente ante éstos varía mucho. Los fineses se lo toman muy bien y celebran su presencia con mucho cariño. Los españoles - yo mismo, por poner un ejemplo espontáneo absolutamente impremeditado - nos lo tomamos de manera más... o sea menos... bueno, mirad las fotos y sacad vuestras conclusiones.
Lástima que la foto sea falsa. Yo estaba sereno y sobrio como una neurocirujana musulmana embarazada en plena operación. O, mejor dicho, yo estaba resacoso - como un neurocirujano católico soltero en plena post-operación. La noche anterior nos bebimos las cervezas, el whisky y el coñac - este último en chupitos. Pero de eso, amigos, no pienso poner fotos...
Para cerrar: sí, impremeditado sí es una palabra correcta. Lo puse de broma y al verificar - en efecto, yo verifico esas cosas, soy un tío raro - me llevé la sorpresa. La voy a poner como tag para este post por si alguien algún día hace una búsqueda en Google tal que: "¿Dónde hacer un botellón impremeditado en Finlandia?" llegue hasta este blog. No encontrará la respuesta pero yo me reiré un buen rato.