Thursday, May 8, 2008

El genoma del ornitorrinco

El que nunca haya soñado siendo crío con descubrir algún día el genoma del ornitorrinco que tire la primera piedra. Lo sabía. Todos mentimos cuando somos críos: que si quiero ser piloto de F1, que si futbolista, bombero, astronauta, normal... todos decimos querer ser cosas que en el fondo no deseamos. Muchos deseábamos estudiar ciencias, biología, genomalogía (en su especialidad ornitorrincolólica) pero no seguimos nuestro sueño.
Pero que no se me desanime la muchachada! Esta mañana el diario El País se hace eco de tan ansiada noticia y por fin podemos saciar nuestra curiosidad. Tomad, hijos, el genoma del ornitorrinco. Lógicamente, ese enlace no es más que un aperitivo, para obtener datos científicos más avanzados habrá que navegar por la red.

Yo personalmente ahora me marco nuevos objetivos científicos: descubrir las relaciones cardiovasculares con los problemas de sueño del manatí común.

Un saludo.

3 comments:

Anonymous said...

A veces me soprende
la de cosas
buenas que puedes aprender
a base de leer este blog
con reguralidad.
En fin blogs como este
tenían que ser más valorados en
España.

Anonymous said...

Muchas historias se cuentan acerca del manatí. Se dice que estos mamíferos acuáticos alguna vez fueron niños que por traviesos cayeron al agua y se quedaron allí para siempre. También se asegura que es tan grande el instinto maternal de estas criaturas que cuando llora un manatí pequeño hasta lágrimas le salen de los ojos a la madre.

Otros dicen que la costumbre migratoria de los manatíes, que forman largas filas para viajar, dio origen a la leyenda de las gigantescas serpientes marinas, y Shakespeare les llama "nereidas" en un pasaje de su célebre obra "Sueño de una noche de verano".

Lo cierto es que estos animales -cuyas hembras amamantan, abrazan y protegen a sus crías de la misma forma como una mujer lo hace con su niño, y que durante siglos alimentaron la imaginación de los navegantes, que confundidos por la bruma marina los tomaban por sirenas- están a punto de desaparecer del planeta exterminados por el incansable afán depredador del hombre.

De figura alargada y rechoncha, de carácter tímido, inofensivo, el manatí (Trichenus Manatus) es codiciado como materia de alimento y comercio, además de que resulta una presa sumamente fácil de cazar.

Su carne es sabrosa y abundante (un manatí adulto pesa casi tonelada y media); su piel es utilizada en la fabricación de látigos, bastones y suelas de zapatos, y sus huesos, especialmente sus costillas, son tallados para artículos ornamentales y de joyería.

www.yucatan.com.mx/especiales/faunaenextincion/manati.asp

Anonymous said...

Cuac Cuac