Mi padre me comenta que la idea de venir a visitarme a Finlandia le ronda la cabeza. Después de dos años parece que realmente le pica la curiosidad y no me suena a farol. Mi madre lo tuvo claro desde que llegué. Incluso cuando era Erasmus me comentaba aquello de "me encantaría ir a Finlandia, tiene que ser la hostia". Bueno, vale, mi madre no lo dijo así pero es que las charlas con ella suelen ser largas y hoy estoy en plan resumir porque me he pegado una jornada de trabajo de once horas: empecé hablando con chinos, luego hablé con europeos y acabé con latinoamericanos. Pero a lo que voy, que igual un día de estos recibo un telefonazo informándome que mis padres se animan y vienen a visitarme.
Claro, uno que trabaja en ventas siempre busca el argumento que acabe de asegurarte que el trato está en el bolsillo. El problema era encontrar ese detonante para que mi padre se abalance sobre el ordenador a sacar un par de billetes.
Pero lo encontré. Lo tengo.
Papá, puedes venir sin problemas: en Finlandia tienen helado de "Dulce de leche".
Buenas noches.
1 comment:
¿Quieres desacreditarme?, ¿tú crees que yo voy a darte realmente el argumento de que "fuí a Finlandia porque había -precisamente- dulce de leche? Ojo, que tampoco iré para beber GLÖGG. I´m so sorry.
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