Monday, February 16, 2009

¿Y tú de quién eres?

Es una de las típicas preguntas sobre gustos. Ya sabéis, al nivel del color preferido, playa o montaña. Pues lo mismo: ¿tú eres de perro o de gato?

Yo siempre fui más de gato. Adoro a los felinos. Me parecen los animales más elegantes de la Creación u evolución, según cada cual - que está el tema calentito. Me gustaban los perros pero de elegir, siempre decía "yo prefiero tener un gato".

Ahora bien, en los últimos meses me he ido acercando más y más a la idea de tener un perrillo. A Catta le encantan y, la verdad, un perro te aporta un algo más que a un gato le cuesta horrores exteriorizar. La ojos de un perro transmiten más que la mirada de un gato, por más que me duela reconocerlo. A menos, claro está, que estemos hablando del típico PP (Perro Patada) o PF(Perro Felpudo), coñón, estúpido e incapaz de aprender nada. Pero de esos no hablo. Yo me refiero a un perro que de verdad te transmite tristeza cuando te vas de casa, arrepentimiento cuando le pegas un buen paquete y felicidad cuando juegas con él.

Una compañera de trabajo de Cat, casada con un escocés muy majo y con dos críos pequeños adorables, tiene una springer spaniel inglésa de siete años. Una perrilla que es una buenaza. Los peques alguna vez le hacen trastadas y ni ladra, ni nada. Y por eso cuando se fueron de vacaciones a esquiar nos propusieron cuidar de ella. Una semana y un día nada más. De sábado a domingo.


Esta vez yo no he sido. Te lo juro por la sombra de Lassie.

Hemos jugado mucho con esta idea. Tener un perrillo. Pero un piso algo falto de espacio, ambos trabajando, la responsabilidad que supone, la falta de coche para cuando queremos ir a Liljendal y algún otro argumento nos han mantenido en ese estado: "pensando en". Por eso si le llego a decir que "no" a Catta a la propuesta de cuidar de una perrita una semana, le parto el alma. Y, además, qué leches, habrá que probar a ver cómo se nos da antes de dar el paso de comprar uno, ¿no?

El finde previo fuimos a casa de ellos a conocer a la familia entera, mascota incluida. La verdad, fue una mañana excelente. Viven en una zona muy tranquila y fue un placer pasar parte del día allí. Y la perra se portó muy bien, demostró tener muy buen carácter y nos cautivó. Pa que os voy a decir que no, si es que sí.

La semana siguiente, sábado, Tiina nos traía el pack entero: perrita, croquetas, bol de agua, de comida, correas y las bragas. No es coña: la perra tenía su semana mala. Putada.

El primer día, perfecto. Apenas triste de perder a su ama, se sintió a gusto con nosotros y dimos un paseo inmenso. Acabamos rendidos pero fue un día de invierno muy chulo y fue muy sano aprovecharlo con un largo paseo.
La primera noche, un calvario. No sé si fue estrés, pena o ganas de tocar los huevos, pero la muy perra daba guerra cada dos horas. Y a las seis y media tuvo que sacarla a pasear Cat para echar el pipí matutino de rigor.


A mí me gusta madrugar. ¿Y a ti?

Y los días fueron pasando. Cuando no trabajamos, fue todo casi perfecto. Ella estaba encantada de tener compañía y nosotros la mimábamos. Le compramos juguetes, chuches, recibía caricias por doquier y encima podía subirse a sofás y camas - habíamos puesto sábanas y mantas en todas partes. Y cuando trabajamos, bueno, es cierto que ella nos mostraba su estrés o aburrimiento dando bastante bronca por la noche. Pero era de esperar.

Haciendo balance:

Lo peor, sin duda, la mala manía de darte la lata toda la comida o cena con lloriqueos y algunos ladridos; la hiperactividad los días que trabajamos cuando se ponía a ladrar y morder cojines para tener nuestra atención - y mira que yo la sacaba a pasear por las mañanas y jugaba con ella un rato; la horrible costumbre de no caminar a tu lado ni por asomo sino tirar de ti como si le fuera en ello la vida - que es lo que pasa con un perro de caza no educado, que sigue el rastro sin preocuparse por nada más- ; el tener que siempre calcular quién vuelve a casa a qué hora para sacarla a pasear y no poder improvisar.


Tú si eso ponte cómoda...

Lo mejor, paradójicamente, el tener que sacarla a pasear tres veces al día, y jugar: qué bien me sienta el aire fresco o frío por la mañana y por la noche. Si estaba estresado por trabajo, me relajaba un montón caminar con ella, corretear, perseguir a los patos - sí, lo hice, lo confieso - y pasar un rato con ella. Obviamente, Cat y yo damos paseos regularmente, no te hace falta un perro para saber que relaja tomar el aire, pero en invierno, sin una buena razón, la pereza se impone.
Además, ha sido muy gratificante ver que ella nos ha tomado cariño muy rápido. Se le pasó la pena de no ver a su familia y agradeció la atención que le dimos. Es muy dulce ver cómo viene a buscarte para sentarse a tu lado y robar un par de caricias. Y bueno, he descubierto la diferencia que comentaba antes respecto a un gato. Me siguen gustando los gatos y, de hecho, me sigo planteando tener uno a medio o largo plazo. Pero realmente esta pequeña se sentaba cuando se lo decías, se quedaba quieta cuando se lo pedías, te traía de vuelta el palo para que volvieses a ponerla a prueba. No sé, requiere más esfuerzo pero también te da más a cambio.


Aquí, viendo la tele un rato

Supongo que todo depende de lo que busques. Lo que sí tengo claro es que pese a la guerra que ha dado por momentos - que, insisto, no ha sido poca - ahora que se le han llevado de nuevo os puedo garantizar que la sensación que tengo, que pensé sería alivio, es más bien pena. Tiene delito: la echo de menos.

Así que para mí está claro. A día de hoy, yo soy de Kaz.

¿Y vosotros?



Cerramos con un par de vídeos





Kaz, con una mirada desoladora, dándote
remordiemientos durante la comida.




Cat y yo tuvimos una crisis de pareja.

4 comments:

Elías said...

Yo siempre he sido de perros, no quería ninguno por todo el sacrificio que conlleva y comentas, pero... Mi novia me encasquetó uno y ahora lo quiero tanto o más como a un hijo.

Además, una de las ventajas de un perro sobre un niño, es que el primero no miente: Si te echa de menos, lo sabrás en seguida, si está harto de estar a tu lado se irá un poco más allá, y si necesita cariño, irá a buscarlo inmediatamente.

No te voy a recomendar que sí te hagas con un perro porque ya sois mayorcitos para saber lo que os conviene, pero sí puedo decir que si lo hacéis, es casi seguro que no os arrepentiréis :)

Juan Llaneza said...

Cuando vais a dar el gran paso de comprar uno?

Anonymous said...

Yo he vivido en Helsinki, en uno de esos apartamentos de 40 m2 y lo mejor ha sido tener a Nano a mi lado (sin contar a Tarja, por supuesto). En aquel momento tenía 9 meses y mucha cara.

Ni que decir tiene, que soy de perros. Te quedas corto explicando cuanto te da un perro con respecto a un gato, aunque estos ultimos tambien tienen sus ventajas (son mas limpios, entre otras tantas).

Nano es un westy, un poco mas pequenio que Kaz y creo que mucho mas inquiento, por lo que cuentas. Deberias pensar en una raza un poco mas "adaptable" a los apartamentos de Helsinki.

Un saludo Raúl.

Enkeli said...

¡¡Qué post más estupendo!! y los videos una gozada poder verlos! Yo también estoy pensándome en tener una mascota aquí en Finlandia pero pasan dos temitas. Desde que nací que siempre he tenido la compañía de una mascotas en casa y la verdad, lo hecho muchísimo de menos. Personalmente soy más de perros ya que soy una persona activa y el tener un perro aún haría que saliera más. Pero claro, vivo en un piso de 43m3 y encima sin trabajo ni ubicación fijas hasta ahora. De ahí a pensar en un gato pero puff, sigo sin tenerlo claro. Además, cómo te lo montas durante las vacaciones!

En fin, un follón!
Vosotros qué, ya os habéis tirado al río?