Así que el pasado mes de septiembre Catarina reservó una mesa en uno de los mercadillos de Helsnki y, de buena mañana nos fuimos para allá cargados de bolsas con la ilusión de hacernos, si no millonarios, al menos amasar lo suficiente como para dejar nuestros trabajos y cogernos un año sabático. Sí sí, así, con un par.
Reservar mesa en el mercado cuesta 26Leuros. Como nosotros compartíamos mesa con una amiga de Catta - para hacerse rico hay que vigilar tanto ingresos como costes - pues empezamos con un balance de -13Mortadeuros.
Hay gente que se lo curra. O sea, puestos a acumular trastos inservibles, acumulan vasos, tazas o artículos de hogar que se venden bien. Pero nosotros no. Nosotros acumulamos ropa, ropa y, en función del año, ropa. Y no hará falta que diga calzado porque me parece una obviedad.
Las prendas se venden pero a precios muy baratos: esta claro que Catta no vende la ropa que más le gusta, más se pone, o más está a la moda... Por lo tanto, nos lleva un rato superar ese -13 inicial y empezar a "afianzarnos en el verde", que diría un analista bursátil.
Catta manejando el cotarro - manejing the cotar, en inglés.Una de las cosas curiosas del mercadillo es el regateo. Yo me esperaba mucho más pero esto es Finlandia y no les iba mucho ese rollo. Sobre todo si yo no hablo finés. Los que sí regatean siempre son, o fineses que realmente son profesionales del mercadillo - se les ve en la cara, la manera de moverse, la manera de mirar - o los que, sinceramente, no tienen pinta de apellidarse Koivulainen y lucen un moreno permanente. Esos sí regatean. Igual hasta te venden algo.
Nosotros nunca solemos estar más de 6 horas:
Irse a casa a comer o, como en nuestro caso, irnos a un Subway a pulirnos parte de las ganancias de la jornada. Sea como sea, lo que se nos queda sin vender se va siempre al contenedor de Uff para que lo manden a África, lo vendan en sus propias tiendas o, por mí, como si lo hierven todo en un caldero gigante y se hacen sopas con ello.
Nosotros nunca solemos estar más de 6 horas:
- La primera hora y media es la de precios altos: total, queda toda la mañana por delante, tú ofreces calidad y estás convencido que vas a venderlo todo por pasta gansa. Es el momento Corte Inglés.
- La siguiente hora y media es la de la deflación moderada: tienes ganas de tomarte un café, no has vendido mucho, ya no es tan temprano, vaya, que algunos artículos bajan de precio y otros se mantienen. Es el momento Fnac.
- Los noventa minutos que siguen son los del vamos vamos, que me lo quitan de las manos: ya has cruzado el umbral del beneficio neto y tienes ganas de aligerar inventario y pirarte a casa. Es el momento de las rebajas de enero.
- Y la última hora y media es la de los 50 céntimos: que se lo lleven todo, por Dios, que se lo lleven, ya da igual. Cuanto menos tengas que recoger menos tendrás que cargar. Es el momento puertas abiertas, pague 1 y llévese 7.
Irse a casa a comer o, como en nuestro caso, irnos a un Subway a pulirnos parte de las ganancias de la jornada. Sea como sea, lo que se nos queda sin vender se va siempre al contenedor de Uff para que lo manden a África, lo vendan en sus propias tiendas o, por mí, como si lo hierven todo en un caldero gigante y se hacen sopas con ello.
5 comments:
Estoy que lo regalo todo oiga!!
Pues parece buena idea....
sabes q?
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Bueno mejor descúbrelo tú mismo... pon "torrebarrio" en google imágenes.... ^^
Hola Crack,
¿cómo lo llevas? Siento no haber contestado al aviso en facebook pero, a pesar de estar mucho en internet, no entro a facebook. Bueno tío, que tenemos que hablar más pausadamente ese posible encuentro. Mi blog es brightronin.wordpress.com. tengo tu correo así que te escribiré.
Por cierto, dale un beso a Cata de mi parte.
La vez que yo llevé las cosas fue en un mercadillo donde puedes dejar tus cosas una semana.... porque puede ser desmoralizante estar horas de horas y ver que la gente no quiere comprar nada... o quiere pagar un euro por cosas buenas... pero sí de que acumula mierda la acumulo no hay duda.
Estoy que lo flipo, querido ex-compi de carrera. Después de unos cuantos años sin saber de ti, de repente, navegando por un foro de no sé qué, llego a un blog de no sé quién, que tiene un enlace a otro foro, el cual pincho por pura curiosidad (bueno, y porque ayer echaron en Cuatro un documental de españoles en Finlandia, y me ha dado por buscar info) y blablabla. En fin, a lo que iba: que aparece tu blog y veo tu foto, así, tal cual eras cuando nos conocimos.
Qué cabrón, no pasa el tiempo para ti. Por lo que veo te va bien, y no me sorprende, porque una vez le dije a alguien de clase: "Este tal Stefan es muy inteligente, y bastante maduro para tener 18 años". Claro, yo por esa época ya tenía 26 y, aunque carente de pelo, el frío no había congelado mis predicciones.
Pues en fin, que me he llevado una alegría inmensa al encontrar tu blog, así es que espero aparecer por aquí de vez en cuando.
Un abrazo...
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