Pero no, buena gente. El título se refiere a algo que leí en un blog, o un foro, o qué se yo dónde, hace relativamente poco. Se comentaba por allí que un muchacho de entre 20 y 30 tacos y una ingeniería acabada se había pirado fuera de España a probar suerte con su vida. Por un rato o para siempre. Y parecía que las cosas le iban bien porque llevaba ya unos años con el mismo trabajo y feliz cual perdiz.
El debate en el foro planteaba preguntas y buscaba respuestas a algo que por lo visto - yo personalmente no tengo datos ni me he molestado en buscarlos porque eso requiere esfuerzo y es viernes noche - se da cada vez más: la fuga de jóvenes con estudios, talentos varios y ambición que, hartos de que les paguen pococientos euros por semanas de 45 horas con contratos que estipulan 20 y que después de cuatro o seis meses si te he visto no me acuerdo, deciden probar fortuna fuera de las fronteras ejpañolas.
Los motivos para salir eran varios: la jeta de empresarios y jefes, la decepción del trabajo conseguido en relación a la carrera estudiada, los sueldos rasantes, la inseguridad laboral, entre otros. Incluso las triquiñuelas que algunos caseros han buscado para subirle el alquiler a jóvenes que, afortunados ellos, han logrado hacerse con una ayuda del gobierno para salir de casa de sus padres. La triquiñuela - puestos a contar, pues cuento - consiste por lo visto en subir el alquiler por la puta cara. Sutil, ¿a que sí? Vaya, que por lo que decía parte de la gente, daba la impresión de que hay que estar muy loco para querer batirse el cobre en España. "Y más con la que está cayendo" decía otro.

Por otra parte, había unos - por lo visto - valientes que decían que a mamarla, que yo no me voy a Londres, Dublín o Helsinki a tragar lluvia por un tubo cuando tengo compadreo, buena onda, calorcito y sol latino por estos lares. Eso sin contar la gastronomía, la familia, el ahorrarte aprender un idioma que ni te va ni te viene y, qué carajo, el amor a la patria. Aviso automático de Blogspot: pese a emplear "amor a la patria" el arriba firmante asegura no ser fascista.
O sea, que donde esté España, que se quite todo. Y que sí, vale, que mucha gente las está pasando putas pero peleando se hace uno hombre y que palante como los de Alicante.
Y no sé. Porque ya no se trata sólo de los chavales que hemos estudiado carrera o no -no entraré a valorar ahora el peso que tiene decirle a un empreario finés que estudiaste Publicidad y Relaciones Públicas, ni la risa que le entra - sino en general de todos los que estamos entre los 20 y los 30. ¿Tan mal está la cosa? ¿Tan jodido es tener un trabajo que te ayude a ser feliz? ¿Se puede en España trabajar para vivir o es tan complicado que uno vive para trabajar? Yo, personalmente, hace poco me planteé la posibilidad de volver para allá. Pero también tenía muy claro mis condiciones laborales y salariales. No llegué a echar currículums pero de haberlo hecho me pregunto con qué me habría encontrado tras un par de años de experiencia internacional y cuatro lenguas y media en el bolsillo. He incluído el catalán porque en el Levante - zona que me interesa - cuenta bastante. De verdad, me planteo muchas cosas. Me pregunto si todo está tan mal como a veces lo pintan o si está peor.
Lo único que puedo decir para cerrar es que aquí no todo es un camino de rosas, ni mucho menos, aunque sí hay algunos aspectos que valoro mucho. Mucho. Y también sé que ahora que tengo veintipico es cuando me toca remar. Sudar. Currar. Bregar. Pero realmente da la impresión de que aquí fuera se brega mejor aunque las reglas del juego sean las mismas...

En definitiva, quien quiera salir al extranjero que salga. Quien quiera quedarse, que se quede. Tomad vuestra decisión y pelead por tirar palante. Y si la cosa pa nosotros está tan mal en España, espero que montéis un buen pifostio y protestéis, cojones. Y si estoy por allí, me apunto. Igual sería una buena guinda para este añito económico.
Sea como sea, ánimo chavales.
Referencia: Arturo Perez Reverte. No conozco este blog, lo enlazo por el artículo de Reverte.
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