Como su nombre indica, se supone que "uno es inocente" con la coletilla "hasta que se demuestre lo contrario". Hasta allí, creo que todos estamos más o menos de acuerdo.
Hace un par de semanas a un buen amigo mío le desapareció de la cuenta corriente una cifra de euros alarmantemente elevada. No hablamos de cientos sino de miles. El muchacho, una vez superó el estado catatónico de sudores fríos, indagó hasta descubrir que dicho dinero había sido sustraído en cajeros automáticos en momentos y lugares ajenos a su conocimiento. O sea, que no es el típico que se bebe cuatro tequilas y luego saca mil quinientos euros para invitarte a unas copas. No. Lo que pasó, en pocas palabras, es que alguien hizo un duplicado de su tarjeta. O al menos eso parecía.
Este amiguete estuvo hace mes y medio en Italia - donde por cierto le pidió la mano a su novia, en Florencia, con restaurante y cena romántica de por medio, dos meses después de que comprasen el piso a medias - y todos tuvimos el reflejo de pensar claro, en Italia te clonarían la tarjeta porque, al igual que en Ejpaña, tienen un gran número cabroncetes que viven de eso. Pero nos equivocamos: tras ir a la policía a denunciar el caso, se descubrió que la tarjeta habría sido duplicada y usada en Finlandia.
La policía le dijo al muchacho que investigarían los vídeos de los cajeros automáticos - que para eso hay cámaras - y le sacarían la cara a los cabroncetes que le habían hecho la faena. Y de paso esperaban enterarse de cómo era posible duplicar una tarjeta en un cajero automático - se conoce que por aquí ciertas mafias todavía no han llegado. De todas formas, le plantearon al chaval algunas preguntas rutinarias. No fueron especialmente amables. Algunas de las preguntas planteaban incluso serias dudas acerca de cómo la policía iba a tratar su caso.
Pero ya no hay dudas. Ahora está claro lo que piensan los agentes de la autoridad: no se fían de mi amigo. Le acusan de, o haber sacado él la pasta y ahora poner la denuncia, o de haber pagado a alguien para sustraer el dinero, repartírselo y luego poner la denuncia. O sea, que ni mafia ni historias. En pocas palabras, no es que los culpables vayan a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario - porque ni hay culpables ni se les busca - sino que la víctima es la culpable. Y mucho ojito a la presión que le metieron al zagal para que confesará algo que no ha hecho.
La acusación se debe a que la policía, en colaboración con el banco, ha descubierto que tarjeta usada para vaciar la cuenta fue la original. No una copia o duplicado sino la verdadera, única e intransferible. Claro, eso deja a mi primo en mal lugar porque todos los dedos le señalan.
Pero, casualidades de la vida, hace seis meses este amiguete localizó al banco para que le envíaran una nueva tarjeta y ésta nunca le funcionó. Contactó con el banco y le mandaron otra que esta vez sí cumplió su cometido sin problemas. El muchacho se deshizo de la que no funcionaba, muy probablemente, arrojándola a la basura en una sola pieza y tan feliz. Y ese pudo ser un descuido muy cabrón.
Yo me creo a pies juntillas que mi colega no está involucrado en un asunto turbio. Yo creo que es la víctima. Conozco a dos o tres pájaros que serían capaces de intentar hacer esta pirula. Pero este chico no. Seguro. Por lo tanto, ahora le toca convencer a la policía de que a saber cómo o cuándo pero alguien tuvo que recuperar esa puñetera Visa de la basura, activarla, sacarse el pin de la chistera y pegarle un par de viajes a los cajeros. Caso jodido.
De todas formas, yo entiendo que la policía te apriete la primera vez que vas. A fin de cuentas, podría ser un truco para cobrar el seguro - o lo que sea - y recuperar la pasta con beneficios. Pero lo que es una verdadera putada es que sabiendo que eres una víctima de robo, después de tres semanas, vídeos, llamadas y una investigación lanzada, vayas a comisaría y te hagan sentir como un delincuente, un mentiroso y un estafador.
Me revienta que a un buen chaval, honrado, que se acaba de meter en una hipoteca, que se acaba de prometer con su novia, que lleva trabajando duro durante años y ahorrando con esfuerzo le saqueen la cuenta y encima la policía lo trate a patadas. No hay derecho.
Espero que se aclare el asunto pronto. Lo que sí le han dicho a mi amigo es que, en principio, se puede ir olvidando de su dinero porque la ley no cubre muy claramente ese aspecto... Es un marrón considerable para esta pareja pero yo pienso colaborar en todo lo que sea posible. Con tal de echarles una mano hoy, igual que ayer y el lunes, después del trabajo me iré al piso que se han comprado a rascar el papel de las paredes, pintar y echar una mano en la mudanza. Hay que hacer piña y remontar el vuelo!
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