Tiene delito. Me pregunto si estas cosas sólo me pasan a mí. Estaba bastante más atascado de lo que parece. Por unos segundos se me pasó por la cabeza meterme en Google para ver si había algún truco para garantizar que podría sacar el "mierdacordel" del tambor de la lavadora sin crear daños materiales, pero desestimé esa opción: quién sabe, igual aconsejan poner aceite, vinagre o zumo de melocotón para que salga más fácil y vuelvo a liarla en el baño.
Así que nada, fuerza bruta. Además, ahora que voy al gimnasio - pausa para risas - y estoy echando brazos - pausa para que os sequéis las lagrimas, cabrones - seguro que no hay problemas.
El resultado de la operación: "estira, copón, ¡¡¡estira!!!"
Candy se llama la lavadora. Y no es la primera vez que se pasa de lista. A veces durante el lavado se sale de su sitio y en ocasiones baila tanto que bloquea la entrada al baño entero - ya os pondré fotos para que veáis que no exagero. Y hay días que centrifuga de pena por lo que hay que mandarle repetir para evitar poner a secar ropa que chorrea. Así que, para no perder las buenas costumbres, cuando terminé con el bañador y con las fotos, me despedí de ella con un cariñito: "Tiene delito que con un nombre tan dulce seas tan hijaputa". Con cariño. Siempre con cariño.
2 comments:
Creo que te estas enmorando de la lavadora. Hablas de ella como si fuera tu novia ;-)
Me alegra ver que aún estando en el culo del mundo (más ahora viendo dónde estoy yo) todo siga igual jajaja
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